
Boris Iliev desarrolló su carrera en despachos consolidados de Sofía antes de asumir la dirección de este. Su trabajo diario está donde se cruzan la empresa, los inmuebles y la extranjería: un fundador que necesita una sociedad, una cuenta bancaria, un permiso de residencia y una vivienda suele necesitar que las cuatro cosas se resuelvan como un único plan, y ese es el tipo de encargo que más le gusta.
En el ámbito mercantil asesora a empresas búlgaras e internacionales, inversores y particulares en constituciones y reestructuraciones, ampliaciones y reducciones de capital, transmisiones de participaciones y cambios de titularidad, cuestiones de gobierno corporativo y la redacción y negociación de contratos mercantiles. Dirige con frecuencia proyectos de inversión extranjera desde el primer memorando de estructuración hasta el cierre.
Ha tramitado un gran número de expedientes de extranjería: visados, residencia de larga duración y permanente, acceso al mercado laboral, oficinas de representación comercial, reagrupación familiar y procedimientos de nacionalidad por origen búlgaro y por naturalización.
Su práctica inmobiliaria abarca compraventas, verificación de la titularidad, división de bienes en copropiedad y cuestiones contractuales derivadas de obras de construcción. Ante los tribunales actúa en asuntos civiles y contencioso-administrativos, incluidos los recursos contra resoluciones de las autoridades de extranjería.
Sus clientes valoran que, antes de recomendar una estructura, siempre pondera el lado práctico de cada opción: coste, plazos, fiscalidad y funcionamiento en el día a día.



